Bueno, hoy os voy a contar una de esas historias que ponen los pelos de punta, especialmente porque una vez más, la realidad supera la ficción. No sé si conoceis el relato de Robert L. Stevenson de "Los ladrones de cadáveres"... pues esperaros a oir la historia REAL de William Burke y William Hare.
La historia trascurre en Edimburgo, en torno a 1830, cuando Burke y Hare entablaron amistad. Hare poseía una pequeña casa de huéspedes en el barrio de Tanner's Close, e invitó a Burke y a su esposa a alojarse en ella. Coincidía que por esas fechas un viejo huésped de la pensión falleció en su habitación. Hare, indignado porque el huésped no tenía familia y tendría que sufragar los gastos del sepelio, le contó lo sucedido a su amigo Burke, y juntos idearon el plan de vender el cadáver a un famoso anatomista, Robert Knox, para librarse de él y ganarse un sobresueldo. Así, el cadáver del anciano fue vendido por siete libras y diez chelines.
Hasta aquí algo macabro, pero bueno..., la cesión (en este caso venta) de cuerpos a la ciencia no estaba del todo mal vista en el caso de vagabundos o fallecidos sin familia y sin recursos, aunque algunos lo llevaban hasta el punto de profanar tumbas y robar los cadáveres. Era ésta una práctica habitual en el siglo XIX. Pero a Burke y Hare la tarea de desenterrar muertos les parecía demasiado costosa. El dinero obtenido por el cuerpo del viejo despertó su avaricia, lo que llevó a estos dos personajes a asesinar de forma continuada a varios de los huéspedes de la pensión para vender sus cadáveres. Robert Knox les pagaba sin hacer preguntas, ya que estaba ávido de nuevos cuerpos para diseccionar en sus clases de anatomía. Las víctimas siempre eran personas humildes, sin familia, prostitutas, deficientes mentales... por los que nadie preguntaba después... ... excepto en el caso de la penúltima víctima, un joven retrasado de 19 años que había huido de su casa. A los pocos meses de su muerte, su anciana madre llegó a Edimburgo en su busca, tropezando por casualidad con Burke y convirtiéndose en la última víctima de los asesinos aunque de forma un tanto precipitada. Esta precipitación llevó a que el cadáver fuera descubierto por una de las huespedes de la pensión, que sospechó de la extraña actitud de Burke cuando le impidió la entrada en la casa.
Burke y Hare fueron detenidos. Hare se salvó de la horca al testificar contra su socio y reconocer el asesinato de al menos 16 personas. Burke fue condenado y tras su muerte, su cadáver fue diseccionado públicamente y su esqueleto exhibido en la facultad de medicina. Hare y Knox tuvieron que huir de Edimburgo para no ser linchados por la airada muchedumbre, y nunca más se supo que fue de ellos...
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Enlakabiladenoche
11 Mar 2008 - 20:00:15
Los ladrones de cadáveres

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