05 En 2008 - 17:18:49
21 gramos, ¿el peso del alma?
En el año 1907, el doctor Duncan McDougall publicó en una revista científica los sorprendentes resultados de una macabra investigación: Su conclusión, que el cuerpo humano en el momento de la muerte pierde exactamente 21 gramos, quizás el peso exacto del alma al abandonarlo. Como en todo artículo científico que se precie, el doctor McDougall expuso detalladamente el material y los métodos utilizados para obtener este resultado. Se construyó una sensible báscula sobre la que instaló un lecho. Sobre él fueron colocados los cuerpos de seis enfermos terminales en sus últimos instantes de vida ( exactamente un coma diabético, cuatro enfermos de tuberculosis, y un sexto con una dolencia indeterminada). El peso corporal de los seis moribundos fue minuciosamente medido, aunque el artículo reconoce que hubo algunas dificultades para determinar el momento exacto de la muerte de alguno de los pacientes. En todos y cada uno de los casos el peso corporal disminuyó, aunque solamente en uno de ellos (en el del primer enfermo) esa pérdida se ajustó a los 21 gramos de la conclusión final (con un margen de error de 10 a 40 y pico gramos). En la actualidad este artículo habría sido severamente criticado o probablemente nunca se habría publicado. Una muestra de sólo 6 pacientes no puede arrojar resultados fiables desde el punto de vista estadístico, y esa reducción del peso se habría achacado a lo que en medicina se llaman "pérdidas insensibles" (gas, fluidos corporales...). A mayores, a principios del siglo XX los instrumentos de medición inspiran poca confianza, probablemente con márgenes de error superiores a los citados 21 gramos.
Sin embargo, existen autores que apoyan esta teoría de que en el momento de la muerte se pierde el peso equivalente a nuestra alma al desprenderse ésta del cuerpo, defendiendo el método utilizado por el Dr Mc Dougall y alegando que el médico utilizó todas las técnicas disponibles a principios del siglo XX. Muchos autores piensan que en nuestros días, el resultado de un experimento similar daría resultados más concluyentes. De todas formas, parece difícil que un trabajo de estas características vuelva a repetirse, y el mito de los 21 gramos del alma ha pasado a engrosar la lista de leyendas sobre la muerte gracias también en parte a la literatura o el cine.

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