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Enlakabiladenoche

03 En 2008 

                        
Este es el rincón apartado de la kabila, para leer en la oscuridad historias y leyendas de misterio y terror. Bienvenidos...


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05 En 2008 
En el año 1907, el doctor Duncan McDougall publicó en una revista científica los sorprendentes resultados de una macabra investigación:  Su conclusión, que el cuerpo humano en el momento de la muerte pierde exactamente 21 gramos, quizás el peso exacto del alma al abandonarlo. Como en todo artículo científico que se precie, el doctor McDougall expuso detalladamente el material y los métodos utilizados para obtener este resultado. Se construyó una sensible báscula sobre la que instaló un lecho. Sobre él fueron colocados los cuerpos de seis enfermos terminales en sus últimos instantes de vida ( exactamente un coma diabético, cuatro enfermos de tuberculosis,  y un sexto con una dolencia indeterminada). El peso corporal de los seis moribundos fue minuciosamente medido, aunque el artículo reconoce que hubo algunas dificultades para determinar el momento exacto de la muerte de alguno de los pacientes. En todos y cada uno de los casos el peso corporal disminuyó, aunque solamente en uno de ellos (en el del primer enfermo) esa pérdida se ajustó a los 21 gramos de la conclusión final (con un margen de error de 10 a 40 y pico gramos).
En la actualidad este artículo habría sido severamente criticado o probablemente nunca se habría publicado. Una muestra de sólo 6 pacientes no puede arrojar resultados fiables desde el punto de vista estadístico, y esa reducción del peso se habría achacado a lo que en medicina se llaman "pérdidas insensibles" (gas, fluidos corporales...). A mayores, a principios del siglo XX los instrumentos de medición inspiran poca confianza, probablemente con márgenes de error superiores a los citados 21 gramos.
 Sin embargo, existen autores que apoyan esta teoría
 de que en el momento de la muerte se pierde el peso equivalente a nuestra alma al desprenderse ésta del cuerpo, defendiendo el método utilizado por el Dr Mc Dougall y alegando que el médico utilizó todas las técnicas disponibles a principios del siglo XX. Muchos autores piensan que en nuestros días, el resultado de un experimento similar daría resultados más concluyentes. De todas formas, parece difícil que un trabajo de estas características vuelva a repetirse, y el mito de los 21 gramos del alma ha pasado a engrosar la lista de leyendas sobre la muerte gracias también en parte a la literatura o el cine.

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07 En 2008 

La palabra "cementerio" deriva de la palabra griega Koimeterion, que significa "dormitorio", es por tanto un lugar donde los difuntos "duermen" a la espera de la resurrección. Un lugar fantasmal y tenebroso para unos y bello y misterioso para otros. Lo cierto es que aunque a priori no parece que el cementerio de una ciudad deba aparecer en las guías turísticas, podemos encontrar verdaderas obras de arte, leyendas y misterios en ellos. Esta es una lista de cementerios para los que merece la pena hacer un hueco en nuestra agenda de viaje:

El primero de la lista es el Cementerio Judio de Praga. Se encuentra en pleno centro de la ciudad, pasado el Puente de Carlos y en el centro exacto del barrio judio. En un espacio reducidísimo hay 30000 personas sepultadas (entre los años 1439 y 1787), de manera que las lápidas están amontonadas y apiladas de forma desordenada unas encima de otras. La primera vez que lo vi era de noche, y sobre las tumbas podían distinguirse las inquietantes siluetas de los árboles y se oían los graznidos de los cuervos. Aisss, me acuerdo y se me ponen los pelos de punta. La segunda vez lo he visto de día, el panorama cambia un poco, es mucho menos tétrico y me pareció un lugar triste y desolado en el que es inevitable guardar silencio y pensar en el paso del tiempo. Recomendación absoluta. La única pega son el precio y las largas colas que hay que hacer para entrar en él, de hecho esta foto está hecha desde la valla, porque la cola de turistas daba la vuelta a la calle.

Otro cementerio que he visitado y que recomiendo es el de Comillas, en Cantabria. Aunque es del siglo XIX está construido sobre los restos de una iglesia del siglo XV. Lo que más llama la atención es la escultura del Angel de Llimona, y muchos de los panteones son verdaderas obras de arte de finales del XIX. Completa la estampa su localización, frente al mar. Es precioso.

Cementerio de Paris Père Lachaise:
Se describe como un auténtico museo al aire libre, nada que ver con la imagen de cementerio solitario y romántico. Hay tantos personajes célebres enterrados en él (Wilde, Molière, Chopin, Delacroix, Jim Morrison...) que recibe cientos de miles de visitas de fans y turistas.


Cementerio de los Poetas en Roma:

El cementerio romántico por excelencia, se trata de un bello jardín con sinuosos senderos, árboles y delicados panteones donde yacen los restos de importantes poetas y escritores del siglo XIX (Shelley, Keats...).

Cementerio de la Iglesia Episcopal de N. York:
Quien puede imaginarse que en pleno centro financiero de Nueva York, entre el bullicio del tráfico, del caos de Wall Street y del glamour de Broadway, podemos encontrar este tranquilo y pequeño cementerio, que rodea a la iglesia gótica ennegrecida por el paso del tiempo. Lápidas antiguas y árboles decrépitos le dan un aspecto misterioso pero paradójicamente sereno al ser una pequeña isla de paz en el corazón de la ciudad. Al parecer es típico que mucha gente que trabaja en esta zona elija este lugar para hacer una parada y tener un momento de paz, o incluso para comer un perrito caliente al refugio de los oscuros muros de la iglesia.

Cementerio de Montjuic: se construyó a finales del siglo XIX en el emplazamiento de lo que había sido un antiguo cementerio judio. Es tan grande, que varios autobuses recorren sus calles flanqueadas por nichos y cruces. A pesar de eso, pronto se quedó pequeño para la ciudad de Barcelona, así que ya no se entierra en él en la actualidad ( a menos que se posea un nicho en él). Es un cementerio que gusta precisamente por su descuido, lápidas sucias, flores marchitas, hierba creciendo por doquier, telarañas, inscripciones desgastadas, y una estética desordenada donde podemos encontrar estatuas de esqueletos, ángeles siniestros, rejas de hierro...  Una curiosidad es que el ayuntamiento de Barcelona ha editado un "plano turístico" en el que señala el emplazamiento exacto de las 81 personalidades enterradas en este cementerio.


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10 En 2008 

Existe la creencia de que una casa encantada debe ser una imponente mansión destartalada en un paraje desolado, rodeada por lo que antaño fue un frondoso jardín y en el que la maleza campa por doquier, probablemente siempre envuelto en brumas o niebla, y probablemente con alguna sepultura oculta entre las hojas secas. Nos imaginamos una impresionante puerta con llamador que retumba en todas las estancias, las puertas chirrian al ser abiertas y el suelo de madera cruje bajo nuestros pies. Evidentemente los techos son muy altos, hay una lámpara de araña solitaria colgando del techo, pero en estas mansiones de fantasía nunca nunca hay luz, quizás necesitemos abrirnos paso con un pesado candelabro de varios brazos. Por todas partes suenas extraños e inquietantes ruidos. Y por supuesto, nunca hay nadie... el servicio, si lo hay, nunca duerme bajo estos techos...

Pero... ¿cualquier vivienda podría convertirse en una casa encantada? Los expertos en parapsicología y sucesos paranormales reciben cientos de llamadas de ciudadanos asustados por extraños fenómenos que se producen en sus domicilios, muchos de ellos son investigados y finalmente se llega a una explicación racional. En otros, los fenómenos no pueden ser explicados. Estos son los signos clásicos que muestra una "casa encantada": 


1. En las casas encantadas previamente ha ocurrido algún suceso lo suficientemente intenso como para traspasar a otro plano de la realidad e impregnar el lugar en el que sucedió. No tiene por qué ser necesariamente un suceso trágico, aunque es lo más frecuente: un suicidio, un asesinato, o algún drama similar suelen ser la causa de base de que en la casa ocurran fenómenos paranormales. Por eso, si sospechamos que en nuestra casa están sucediendo hechos extraños, deberíamos interesarnos por la historia de nuestro hogar, quién vivía antes en ella y qué sucedió.

 

2. No es infrecuente que los fenómenos extraños sucedan después de sesiones de espiritismo o ouija, por lo que debe investigarse si éstos se realizaron y qué sucedió durante estas sesiones. Los expertos recomiendan que estos "contactos con el más allá" no se hagan a la ligera y mucho menos como juego o entretenimiento en un domicilio.

 

3. En las casas encantadas son frecuentes los fenómenos poltergeist (del alemán polter = ruido y geist = espíritu), es decir, ruidos y movimientos de mobiliario y objetos que no pueden ser explicados.

 

4. Los animales domésticos, especialmente perros y gatos, son capaces de percibir estímulos invisibles para los sentidos humanos. Ojo en las casas en las que los animales no quieren entrar, o en las que se muestran nerviosos o asustadizos. Si nuestra mascota se muestra tranquila, no tenemos nada que temer.

 

5. Una casa encantada es el lugar ideal para la búsqueda de psicofonías: palabras, frases o sonidos grabados en un equipo de grabación, y que nos pueden orientar al motivo por el que la casa está en esta situación.

 

6. Ojo a las manchas en las paredes y el suelo (caras, siluetas, manchas de sangre...). Hay casos bien conocidos, como el de las caras de Belmez, o el que se narra en el cuanto de El Fantasma de Canterville.

 

7. En toda casa hay ruidos, que son normales (crujidos de madera, vecinos, electrodomésticos...) pero en las casas encantadas esos ruidos se multiplican y ya no son tan "normales" (pasos que se acercan, sonidos de respiración cercana, llanto o lamentos, golpes en las paredes, latidos...)

 

8. Se dice que cuando una casa está encantada, la temperatura dentro de ella desciende de forma importante, hasta el punto de que al exhalar aliento podemos ver vaho, a pesar de la calefacción en invierno o incluso en pleno verano.

 


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11 En 2008 

En la madrugada de un 7 de octubre del año 1849, fallecía en una fría sala del Washington College Hospital uno de los maestros universales del relato de terror, Edgar Allan Poe. Había sido encontrado pocos días antes vagando sin sentido, con ropas ajadas que no eran suyas, alcoholizado y desvariando, en las puertas de una taberna de la ciudad de Baltimore. Fue el triste final del autor de magníficos relatos que nos han puesto los pelos de punta a generaciones de amantes del llamado Terror Gótico, del que era todo un maestro. (El Gato Negro, Los Crimenes de la Rue Morgue, La Caida de la Casa Usher, La Máscara de la Muerte Roja, El Corazón Delator...), sin olvidar los ensayos, novelas y poemas (cómo olvidar "El Cuervo" y su "Nunca Más")

La trágica muerte de Poe con apenas 40 años reflejan la tónica que marcó su vida: La soledad, la frustración, la tristeza y la melancolía. Su vida estuvo marcada por trágicos acontecimientos, empezando por el abandono de su padre y el fallecimiento de su madre con apenas tres añitos, la rigidez e intransigencia de su padrastro que terminó desheredándole, el enfermizo amor por su joven esposa que fallecería poco después por tuberculosis, y los constantes problemas económicos derivados de su inconstancia en los trabajos y de sus excesos con el alcohol. Aunque se dice de él que precisamente sus mejores relatos surgieron a partir de alucinaciones y visiones en plenos delirios alcohólicos. Sus últimas palabras fueron "Que Dios se apiade de mi pobre alma".
Y el Cuervo nunca se fue. Aún sigue posado en el pálido busto de Palas. En el dintel de la puerta de mi cuarto. Y sus ojos parecen los de un demonio que está soñando. Y la luz de la lámpara que cae sobre él derrama por el suelo su sombra. Y mi alma, en el fondo de esa sombra, no podrá liberarse. ¡Nunca más!.......


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