23 Mar 2008 - 21:37:04
En la catedral
Este artículo es simplemente un pequeño repaso de una de las construcciones "reinas" de la Edad Media, desde un punto de vista muy general e intentando englobar las imponentes catedrales góticas y los espacios recogidos de los templos románicos. Este tema daría desde luego para libros enteros... de hecho cada uno de los templos tiene su propia historia, su peculiaridad y sus misterios y leyendas...

La catedral es un templo de culto cristiano, y el término deriva de la palabra griega "cathedra" que significa "asiento" (de la que deriva por tanto los términos de cátedra/catedrático" aplicados a las universidades). El término se refiere en realidad a "la silla del obispo o arzobispo" de la diócesis, ya que la catedral es la iglesia más importante de ésta. La palabra "catedral" aparece por primera vez en un documento escrito en el siglo VI. Su construcción se deriva fundamentalmente por razones demográficas, ya que el rápido crecimiento de las ciudades obligó a disponer de un templo suficientemente grande para albergar a todos los creyentes. La importancia implícita de la catedral no siempre se corresponde con su tamaño, especialmente en el Románico, en el que podemos encontrar pequeñas catedrales aunque no menos importantes desde el punto de vista de su papel religioso.
En el periodo artístico conocido como Románico (siglos X-XII) podemos encontrar una integración de los estilos arquitectónicos precedentes (grecorromano, prerrománico, bizantino, árabe...) y que da lugar a un estilo sobrio, simétrico y armónico, con tendencia a la horizontalidad. El desconocimiento por aquel entonces de técnicas de reparto del peso hacía que se construyeran sólidos muros con escasos ventanales y de escasa altura, sostenidos por bóvedas de cañón y arcos de medio punto. Sobre las puertas (en los tímpanos) podemos encontrar bellos motivos ornamentales que suelen corresponderse con pasajes bíblicos dedicados a instruir a los creyentes que no supieran leer los textos sagrados (especialmente repetido es el pasaje del juicio final). La estructura básica del templo románico consta de planta de cruz latina con tres naves que culminan en una zona semicircular en la cabecera llamada ábside, donde se encuentra el altar. El lugar donde se entrecruzan los dos brazos de la cruz, se llama crucero, y suele estar rematado por una cúpula. En las catedrales dedicadas a recibir a los peregrinos, como es el caso de la catedral de Santiago de Compostela (la catedral románica más importante de nuestro país) en torno al ábside hay un segundo pasillo llamado girola, para favorecer el ir y venir de peregrinos sin entorpecer el acto religioso.
Evidentemente el paso del románico al gótico no fue inmediato, sino progresivo, ya que la construcción de las grandes catedrales perduraba durante años e incluso siglos, así que no es difícil encontrar templos que se iniciaron como románicos y se terminaron como góticos. Y con orgullo puedo decir que en mi ciudad, coexisten dos catedrales unidas, una románica y otra gótica, en las que se mezclan ambos estilos.
El periodo gótico es el de las grandes catedrales, las que todos tenemos en mente. En nuestro país todos pensaríamos inmediatamente en Burgos y León. En Europa, como no acordarnos de Notre Dame! Decir gótico es decir verticalidad y luminosidad. Las catedrales se elevan sobre las ciudades gracias a las nuevas técnicas de arquitectura, como son el uso de bóvedas de crucería y los arbotantes exteriores, que permiten construcciones más elevadas, muros menos anchos y la posibilidad de abrir grandes ventanales que se decoran con vidrieras de vivos colores con motivos bíblicos. Las vidrieras tienen especial importancia en la decoración de las portadas, teniendo como marco principal el rosetón. La portada a su vez está flanqueada por dos altas torres.
Hasta aquí el repaso... Espero poder completar este artículo hablando una a una de las catedrales de las que poco a poco vaya conociendo su historia.

La catedral es un templo de culto cristiano, y el término deriva de la palabra griega "cathedra" que significa "asiento" (de la que deriva por tanto los términos de cátedra/catedrático" aplicados a las universidades). El término se refiere en realidad a "la silla del obispo o arzobispo" de la diócesis, ya que la catedral es la iglesia más importante de ésta. La palabra "catedral" aparece por primera vez en un documento escrito en el siglo VI. Su construcción se deriva fundamentalmente por razones demográficas, ya que el rápido crecimiento de las ciudades obligó a disponer de un templo suficientemente grande para albergar a todos los creyentes. La importancia implícita de la catedral no siempre se corresponde con su tamaño, especialmente en el Románico, en el que podemos encontrar pequeñas catedrales aunque no menos importantes desde el punto de vista de su papel religioso.
En el periodo artístico conocido como Románico (siglos X-XII) podemos encontrar una integración de los estilos arquitectónicos precedentes (grecorromano, prerrománico, bizantino, árabe...) y que da lugar a un estilo sobrio, simétrico y armónico, con tendencia a la horizontalidad. El desconocimiento por aquel entonces de técnicas de reparto del peso hacía que se construyeran sólidos muros con escasos ventanales y de escasa altura, sostenidos por bóvedas de cañón y arcos de medio punto. Sobre las puertas (en los tímpanos) podemos encontrar bellos motivos ornamentales que suelen corresponderse con pasajes bíblicos dedicados a instruir a los creyentes que no supieran leer los textos sagrados (especialmente repetido es el pasaje del juicio final). La estructura básica del templo románico consta de planta de cruz latina con tres naves que culminan en una zona semicircular en la cabecera llamada ábside, donde se encuentra el altar. El lugar donde se entrecruzan los dos brazos de la cruz, se llama crucero, y suele estar rematado por una cúpula. En las catedrales dedicadas a recibir a los peregrinos, como es el caso de la catedral de Santiago de Compostela (la catedral románica más importante de nuestro país) en torno al ábside hay un segundo pasillo llamado girola, para favorecer el ir y venir de peregrinos sin entorpecer el acto religioso.
Evidentemente el paso del románico al gótico no fue inmediato, sino progresivo, ya que la construcción de las grandes catedrales perduraba durante años e incluso siglos, así que no es difícil encontrar templos que se iniciaron como románicos y se terminaron como góticos. Y con orgullo puedo decir que en mi ciudad, coexisten dos catedrales unidas, una románica y otra gótica, en las que se mezclan ambos estilos.
El periodo gótico es el de las grandes catedrales, las que todos tenemos en mente. En nuestro país todos pensaríamos inmediatamente en Burgos y León. En Europa, como no acordarnos de Notre Dame! Decir gótico es decir verticalidad y luminosidad. Las catedrales se elevan sobre las ciudades gracias a las nuevas técnicas de arquitectura, como son el uso de bóvedas de crucería y los arbotantes exteriores, que permiten construcciones más elevadas, muros menos anchos y la posibilidad de abrir grandes ventanales que se decoran con vidrieras de vivos colores con motivos bíblicos. Las vidrieras tienen especial importancia en la decoración de las portadas, teniendo como marco principal el rosetón. La portada a su vez está flanqueada por dos altas torres.
Hasta aquí el repaso... Espero poder completar este artículo hablando una a una de las catedrales de las que poco a poco vaya conociendo su historia.

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