Hoy quería hablaros de uno de los más célebres alquimistas de la Historia: Nicholas Flamel. Nació en el año 1330 en la ciudad francesa de Pontoise, en el seno de una familia humilde. Aprendió a leer y a escribir de la mano de su padre, copista de profesión, y de los monjes benedictinos, consiguiendo dominar a parte del francés, el latín y el hebreo. Tras comenzar como aprendiz de escribano, comienza a trabajar en el arte de copiar manuscritos, hasta que un día un misterioso anciano entró en su pequeña tienda portando un volumen encuadernado en cobre. Cuenta la leyenda que unos años antes, Flamel había soñado que ese mismo libro estaba en las manos de un ángel, por lo que no duda en comprárselo a su misterioso dueño por el precio de dos guineas. Se trataba al parecer de un antiguo grimorio alquímico llamado Aesch Mezareph, "El libro de las figuras jeroglíficas" perteneciente a Abraham el judío, un alquimista que huyó precipitadamente del país abandonando todas sus pertenencias al haber sido acusado de herejía y condenado a la hoguera. El volumen, que constaba de 21 páginas escritas en papel procedente de fina corteza de árbol, mostraba signos jeroglíficos que Flamel era incapaz de descifrar, además de una maldición en su primera página a todo aquel que osara leer el libro si no fuera sacerdote o escriba. Nicholas Flamel dedicó los siguientes 21 años de su vida, con la ayuda de su esposa Pernelle, a intentar descifrar el significado de los misteriosos símbolos, sin resultado, hasta que, con la ayuda de un anciano rabino conocedor de los secretos de la cábala, Maese Canches, Flamel desentrañó los misterios del misterioso manuscrito.
Cuenta la leyenda que Nicholas Flamel logró los dos sueños que persigue todo alquimista gracias al grimorio: la transmutación de los metales en oro, que le convirtió en un hombre rico y que le permitió donar grandes cantidades de dinero a hospitales e instituciones benéficas, y el elixir de la eterna juventud y la inmortalidad. Aunque aparentemente él y su esposa fallecieron entre 1410 y 1415, existen numerosos testimonios de que ambos fueron reconocidos años y siglos después en lugares lejanos, y el hallazgo de sus tumbas vacías alimentó aún más esta leyenda. Tras su supuesta muerte, su casa y su tienda fueron saqueadas por los ciudadanos, que, sospechando de sus riquezas, buscaban el manuscrito o la piedra filosofal. Aunque al parecer el grimorio pudo ser visto en manos del cardenal Richelieu, dicen las leyendas que aún permanece oculto, enterrado bajo la torre de Saint Jacques, a la espera de ser descubierto... ...un verdadero tesoro!
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13 En 2008 - 21:54:25
El alquimista que trasformó el metal en oro

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