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Enlakabila

14 Mar 2008 - 20:02:37
De plantas mágicas
Las brujas... la medicina actual debe muchísimo a estas mujeres que sobre todo en la Edad Media trasmitieron sus conocimientos sobre botánica y remedios naturales. Mucha de la magia y del efecto de sus hechizos y conjuros se debían a las propiedades medicinales que hoy se consumen en forma de píldoras y pastillas. He hecho una recopilación de remedios, conjuros y pociones medievales que en muchos casos hoy en día siguen vigentes y podemos encontrar en herbolarios y centros de medicina natural.
                               
 
DE LAS PLANTAS MÁGICAS DE LAS BRUJAS:


Belladona: también llamada hierba de los hechiceros, su uso siempre ha estado muy relacionado con la brujería ya que era un ingrediente fundamental en muchas de sus pociones. Se dice que su espíritu abandona la flor una vez al año para acompañar a las brujas al Sabbath. El principio activo es un potente alcaloide, la atropina, que actúa a nivel del sistema nervioso produciendo palpitaciones, visión borrosa y alucinaciones visuales,

Mandrágora: planta tremendamente apreciada por las brujas medievales por su dificultad para la recolección, ya que el espíritu que alberga la raíz emite un lamento tan lastimero al arrancarla que podía matar al que lo hiciera.
Por eso era necesario hacerlo en noches sin viento de luna llena y hacer 3 círculos con una espada alrededor de ella antes de arrancarla. O bien atar a un perro hambriento a la base del tallo y lanzarle comida, para que fuera el perro el que oyera el lamento. Se utilizaba como antídoto para la desgracia, la pobreza y los embrujamientos, pero con precaución, porque "adormece el primer día y vuelve loco el segundo".


Beleño: un ingrediente fundamental en las pociones ya que a él se atribuye la capacidad de volar y de transformarse en animales. Nuevamente el principio activo es un alcaloide que produce fuertes alucinaciones visuales acompañadas de sensaciones de caída al vacío e ingravidez.

Estramonio: es la hierba clave de las pociones amorosas. El principio activo, la escopolamina, produce distorsión de la realidad y de los recuerdos, y se dice que fue utilizado posteriormente por la Inquisición como método de tortura.

El ungüento de las brujas: la poción por excelencia de las brujas medievales era sin duda ésta, la
que les permitía acudir a los Sabbaths. He leído diferentes versiones más o menos escabrosas, pero la mayoría de los textos citan los siguientes ingredientes: Belladona, beleño, opio, cicuta común y cáñamo, mezclados con manteca para obtener la consistencia de ungüento; con esta mezcla se frotaban enérgicamente en la nuca, las axilas, corvas e ingles, en ocasiones (dicen) ayudándose de palos o de escobas.


DE OTROS REMEDIOS MENOS MÁGICOS:

Aunque no todo iba a ser magia... En muchas ocasiones se recurría a las brujas para la cura de enfermedades comunes, ya que en muchos casos se consideraba la enfermedad como algo sobrenatural. En estos casos, las brujas, curanderos y hechiceros echaban mano de sus conocimientos de las plantas medicinales, dejándonos remedios que en algunos de los casos siguen vigentes hoy en día. (Este apartado está especialmente dedicado a los escépticos de la aspirina...) Os dejo aquí unos cuantos:

Jaquecas: decocción de las flores de lavanda, marrubio, raíz de espárrago e hinojo con un poco de canela. Se consideraba el tratamiento de "las turbulencias del cerebro".

Dolores articulares: belladona, beleño, brotes de álamo seco y adormidera, frotado sobre tobillos y muñecas, quita el dolor mientras se disfruta "de un plácido sueño"

Estreñimiento: "el hinojo es el amigo del vientre (...) el quebranto desaparece si se toma cada día tres tazas de hinojo repartidas según su antojo"

Calvicie: fricciones en el cuero cabelludo con jugo fresco de hojas de berro.

Insomnio: dormir con la cabeza apoyada en una almohada hecha con flores y hojas de lúpulo.

Fiebre: decocciones de corteza de olivo, abedul o sauce.

Cicatrizante de heridas: ungüento con aceite de oliva, corazoncillo, milhojas, caléndula y llanten menor. Cocción lenta y guardar de la luz.

Difteria: estiércol de golondrina, de niño mozo ,de perro que roa huesos o de lobo, dejar secar sobre una teja, reducir a polvo y cocer con hidromiel. Para hacer gárgaras. (bdeaj!)

Anestesia: "cuando quieras serrar o cortar a un hombre empapa un trapo en esto y aplícalo a las narices": opio, beleño, mandrágora, jugo de moras, eurfobio, hiedra y semillas de lechuga. Recibía el nombre de "esponja soporífera"
 
Para agudizar la vista: pociones hechas a base de cebolla, hinojo y ruda. Además se debe evitar la exposición al viento del este, si tenemos la mala suerte de que sople, hay que neutralizar su efecto lavando los ojos con agua de río.

Para mejorar la visión nocturna: hacer una pasta con hígado, preferentemente de cabra, aunque también es beneficioso el de cerdo engordado con higos, o el de ganso o pollo alimentado a base de pasta y leche.

Esterilidad masculina: se recomendaba comer ¡¡ojos!! de animales y se advertía del efecto secundario: nauseas! J

Anticonceptivos medievales: espermicidas hechos con acacia, semillas de mostaza, higos secos... y otros remedios anticonceptivos de lo más peregrino: masticar una abeja, beber orina de cordero, comer crudo un corazón de ciervo...  En otras ocasiones se recurría al preservativo, pero en este caso hecho de piel de vejiga de animal.

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