“En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, te armo caballero”.
Con estas palabras y el golpeteo con la espada (llamado "espaldarazo") en el hombro del hombre arrodillado frente al soberano, el señor feudal, noble o incluso abad, se nombraba a un nuevo caballero. A partir de aquí comienza una nueva vida marcada por el cumplimiento de un código de honor que incluye valor, lealtad, justicia, coraje, humildad, fe, nobleza y generosidad. A pesar del prestigio que confiere el ser un caballero, no es una vida fácil. Pero tampoco ha sido fácil llegar hasta aquí…
Antes de llegar a ese momento en el que la espada del rey roza el hombro de su leal súbdito, éste ha tenido que seguir un duro y estricto aprendizaje, que se inicia a la temprana edad de siete años, y que consta de las siguientes etapas:
1. Paje: el niño de siete años es separado de su familia para trasladarlo al castillo donde pasará al cuidado del señor, tomando un primer contacto con las historias de caballeros y aprendiendo el código de honor desde los primeros años.
2. Escudero: es el momento en el que el ya joven aspirante comienza a adiestrarse en el arte de la guerra, acompaña al señor en sus salidas a justas, torneos o batallas, sirviéndole y ayudándole en el campo, alimentando y cuidando a los caballos y manteniendo en correcto estado las armas de su señor.
3. Cuando se consideraba que el escudero ya estaba preparado para ser ordenado, se llevaba a cabo un estricto ritual:
En primer lugar, la víspera del día elegido el escudero debía guardar ayuno durante 24 horas, mientras medita sobre las penurias y penalidades que puede padecer en su futura vida.
Al ocaso, el escudero debe velar sus armas en la capilla, mientras se encomienda a Dios y se pone en sus manos para no desviarse del recto camino.
Al alba, se realizaba una eucaristía, tras la cual los padrinos afirmaban que el candidato cumplía los requisitos para su nombramiento.
Y por fin llega el momento más esperado: En el nombre de la Trinidad, el rey o el señor feudal ordena caballero al anhelante escudero. Se ha realizado su sueño…
La ceremonia concluía con la entrega al recién estrenado caballero de sus espuelas doradas, escudo y yelmo con visera, y… … con toda certeza habrá banquete, baile y torneos.
Ha comenzado su nueva vida de caballero

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