Los que hayáis leído la excelente novela de "El Nombre de la Rosa" de Umberto Eco (o hayáis visto la película, también es excelente) tendréis en mente la estructura de una abadía medieval. Creo que la abadía merece su lugar de honor en nuestra Espiral del Tiempo dada su importancia en este periodo histórico. Gracias a los monjes medievales que vivían y trabajaban en ellas hoy se conserva gran parte de los saberes de la antigüedad.
Una de las características más importantes de la abadía era su autonomía: era como una pequeña ciudad autosuficiente en la que vivían al menos 12 religiosos o religiosas (aunque lo habitual es que fueran varias decenas o incluso centenares) bajo el mando del abad o de la madre abadesa. En la Alta Edad Media se fundaron en Europa miles de abadías siguiendo los cánones de la orden Benedictina, que establecía las dependencias mínimas de las que debería constar: así, las abadías son pequeños “complejos" formados por la iglesia, el oratorio, los dormitorios o celdas, la cocina y el refectorio, los sótanos o almacenes, el noviciado, la hospedería, la sala capitular y un pequeño cementerio. A esto se añadían otras edificaciones propias de los trabajos desempeñados por los monjes: talleres, molino, enfermería y herbolario, palomares, la fragua, el huerto y otros terrenos de cultivo, y en muchas abadías la biblioteca y el scriptorium donde trabajaban los hermanos copistas.
Además del padre abad, que era la figura más sobresaliente dentro de la estructura jerárquica de la abadía, otros monjes tenían labores específicas encomendadas directamente por el abad y se les consideraba imprescindibles para el correcto funcionamiento de la comunidad religiosa. Así encontramos las figuras del bibliotecario (encargado de la custodia y preservación de los preciosos manuscritos y documentos, de la correspondencia con otras abadías, de la instrucción de los novicios y del canto durante el servicio religioso. Generalmente tenía un ayudante a su cargo), el sacristán (al cuidado de la iglesia y del cementerio, dormía en la propia iglesia y se encargaba de su limpieza y de su iluminación -se encargaba de la adquisición de las velas, etc-. Disponía a su vez de dos ayudantes, uno el revestiarius, que se encargaba del cuidado de las vestiduras sagradas, y el otro el tesorero, que cuidaba y conservaba las reliquias y joyas de la iglesia), el enfermero (que debía estar día y noche en la enfermería aunque no tuviera pacientes por si era requerido en cualquier momento, además estaba a cargo del herbolario), el mayordomo o cillerero (encargado de proveer a la abadía de todo lo necesario, contratar y despedir a los criados y administrar los gastos bajo el estricto control del abad. Tenía varios ayudantes a su cargo, entre ellos a los hermanos camareros y al cocinero), y el hermano hospedero (la cara más amable de la abadía, ya que era el que recibía a los visitantes y les brindaba hospitalidad, muchas veces la buena reputación de la abadía dependía de su trabajo).
En cualquier caso si no habéis visto (o leído) el Nombre de la Rosa y os ha interesado este post, os recomiendo que lo hagáis, ya que se describe a la perfección el funcionamiento de una abadía... y de paso pasareis un magnífico rato intentando descubrir al asesino
Archivos
- La piedra filosofal
- El reloj medieval de Praga
- Barbazul
- Banda sonora medieval
- Nerón
- En la mezquita
- La cruzada de los niños
- En la catedral
- En el castillo
- Carlos II : compendio de patol...
- Muertes curiosas
- Sobre las hadas
- Sobrenombres reales
- De plantas mágicas
- Usos y costumbres en la mesa m...
- El "sí quiero" a lo largo de l...
- En una abadía medieval
- Mundodisco
- "Assassins"
- Reyes Godos
- Los orígenes del fútbol
- La Orden de los Templarios
- Carnaval carnaval...
- Supersticiones medievales
- De escudero a caballero
- Doña Urraca, señora de Zamora
- La leyenda del puente de Praga
- La leyenda de Deirdre
- Curiosidades históricas
- Merlín el Mago
- "Irse de cañas" en la Edad Med...
- El rey leproso
- LIBRO DE VISITAS
- Samurais: una vida de honor
- El año 1000
- El alquimista que trasformó el...
- Los Caballeros Hospitalarios
- La muerte negra
- La historia del califa loco
- La verdadera historia de los R...
- ¿Por qué huele a perro mojado?
- Bienvenidos a la kabila
¿Quién está en línea?
Visitante: 1
Enlakabila
Una de las cosas que ha cambiado es la edad que se considera "adecuada" para el matrimonio: en el medievo era mucho menor, ya que se consideraba que a los 12 o 13 años los contrayentes tenían la madurez necesaria para el enlace. Muchas de estas uniones eran apalabradas desde la tierna infancia, en conveniencia de los padres de los "esposos" (tierras, herencias, pactos...), aunque esto tampoco era la norma, también existían los matrimonios por amor. El primer paso era la pedida de mano, el joven debía solicitar la mano de su amada al padre de ésta, que debía otorgar su permiso al enlace. A su vez, el padre de la novia debía aportar una cantidad de dinero o bienes, la "dote".
Pero otras tradiciones se mantienen en nuestros días. Por ejemplo:
1. Los futuros esposos se prometían con un anillo o alianza, que a pesar de ser utilizado desde tiempos remotos, no es hasta el siglo V cuando fue aceptado por la iglesia como símbolo de unión. El simple hecho del regalo de un anillo y de que la novia lo utilizara significaba boda inminente. En las clases bajas se utilizaban alianzas de cuero o de piedra, las clases altas de oro y diamantes, ya que se consideraba el amor entre los novios tan resistente como estos materiales. Lo que era común en todas las clases era que la alianza se colocaba en el dedo anular de la mano izquierda, ya que los antiguos sabios pensaban que la vena de este dedo conectaba directamente con el corazón.
2. En el gran día, la novia vestía de blanco, el color de la pureza, que se popularizó en occidente a partir del siglo VI. El velo también es una costumbre medieval, blanco o azul, que cubría el rostro y los cabellos, para ocultarlos a los espíritus y para evitar el mal de ojo de los envidiosos/as. En la época de las cruzadas, se popularizó que la novia llevara entre las manos un gran ramo de flores de azahar. Es tradición que el novio lleve en el ojal una flor igual a las del ramo de la novia. Pues bien, esa tradición se originó en el medievo, cuando los caballeros tenían costumbre de usar los colores de sus damas en los torneos, esto se extendió a la boda medieval, como símbolo de unión entre ambos cónyuges.
3. La ceremonia era oficiada por el sacerdote (el matrimonio pasó a convertirse en sacramento en el siglo XII), en él se hacían entrega de las arras (13 monedas que simboliza el deseo de bonanza económica de los contrayentes, una moneda por cada uno de los meses del año, y una extra para que donen a los pobres), el intercambio de alianzas, y se sellaba la unión con un beso en los labios. La tradición dice que la novia debía situarse a la izquierda del novio: la razón es que como en muchas ocasiones la novia había sido "raptada" (muchas veces con su consentimiento) el novio debía tener libre la mano derecha, por si era necesario empuñar la espada en cualquier momento. A la salida del enlace, los invitados lanzaban arroz a los novios, para desearles que Dios bendiga su unión con mucha descendencia.
4. Tras el enlace, no podía faltar un gran banquete de celebración. Una de nuestras tradiciones más típicas, el que la novia arroje la liga a los invitados, comienza en esta época. Se consideraba buena suerte el conseguir la liga de la novia, y los invitados no dudaban en perseguirla y meterse debajo de la falda si era necesario, así que las novias optaron por lanzarla voluntariamente.
5. Y finalmente, los novios abandonaban el lugar camino de su nuevo hogar o para iniciar su "luna de miel", 30 días dedicados a beber mucha hidromiel para asegurar, según la tradición, el tener mucha descendencia desde la misma noche de bodas. Si ese camino al hogar se hacía en un carro tirado por animales, en la Inglaterra medieval era costumbre que los invitados les arrojaran los zapatos, con los años eso ha derivado en atar a los parachoques de los coches los objetos más diversos.
6. Otra tradición típica, el "algo azul, algo nuevo, algo usado y algo prestado", también nos llega directamente de la época medieval, en este caso se trata de una tradición de la Inglaterra Medieval y que se consolidó en la época victoriana, con un refrán popular. La novia debe llevar:
- Algo azul: simboliza la fidelidad y la pureza (el azul era el color del manto de la Virgen)
- Algo prestado (de alguien que a su vez sea feliz, que si no...): trasmitirá la felicidad de su dueño original a la pareja de recién casados. Además representa la aprobación de los seres queridos al enlace.
- Algo usado: simboliza la continuidad.
- Algo nuevo: representa el optimismo por la vida futura.
- La tradición inglesa incorpora algo más que a nosotros no ha llegado, que es llevar una moneda en el zapato. Parece que a las novias inglesas les duelen algo más los pies después del larguisimo día de la boda…
_________________________
NOTA: mi interés repentino por el tema es porque me casé hace 2 semanas J
Aunque la gastronomía de la Edad Media dependía de forma importante de la zona geográfica y de la clase social, voy a contar de una forma un poco general, las costumbres de la mesa en este periodo histórico.
Lo primero es que en la Edad Media únicamente se hacían dos comidas al día, en lugar de las tres que hacemos hoy en día, ya que se prescindía de desayuno (que se consideraba comida de niños y enfermos). La primera comida del día se hacía en torno a mediodía y era la más fuerte. La segunda, más ligera, se hacía a media tarde, antes del anochecer. Las cenas intempestivas (banquetes opíparos en general) estaban consideradas inmorales, ya que solían estar en el contexto de costumbres licenciosas y vicios. La comida se servía en escudillas o sobre hogazas de pan y se comía con las manos, en los banquetes cada cierto tiempo se pasaban palanganas entre los comensales para "desengrasarse" las manos y la boca. El tenedor, utilizado por melindrosas damas que se negaban a manchar sus dedos, se consideraba un "instrumento demoníaco". Las copas con bebida pasaban de mano en mano y de boca en boca sin ningún escrúpulo.
La base de la alimentación medieval eran las carnes y los cereales. En las clases sociales altas, no faltaba la carne de caza (por eso la gota era una enfermedad tan frecuente en los grandes señores amantes de la carne roja), además de cisnes, faisanes, perdices o las codornices. Las clases más humildes solían tener como animales domésticos gallinas, cerdos u ovejas, también para el consumo de su carne. Las terneras, los bueyes y las vacas solamente se usaban como alimento cuando enfermaban y no podían servir como animales de carga.
Los cereales se utilizaban sobre todo en forma de pan, blanco a base de trigo para las clases altas, y oscuro a base de cebada o centeno para las clases más humildes. El panadero de los pueblos era uno de los artesanos más valorados por la población. El "pan de los pobres" eran las gachas, comida típicamente medieval.
El arroz, las verduras y el pescado únicamente eran utilizados en países productores (mediterráneos, costeros...). Y la leche se consideraba alimento de niños, ancianos o enfermos, los adultos prácticamente no la probaban.
En cuanto a las bebidas, el agua era mirada con cautela o sospecha ya que en la mayoría de los casos la limpieza (ya sabéis, insípida, inodora e incolora) era más que dudosa. Así que para las comidas se preferían las bebidas como la cerveza (en centroeuropa), el vino (en los países mediterráneos), la hidromiel y la sidra de manzana.
También la religión influía en la dieta. En la Cuaresma, los cristianos se abstenían de comer carne, era entonces cuando las verduras y el pescado (salado, ahumado... para favorecer su conservación) tomaban el liderazgo. Los musulmanes tenían prohibido el consumo de alcohol y de carne de cerdo, de manera que su dieta se basaba en cordero, pollo y cereales, y como bebida el fuerte y caliente té a la menta o bebidas a base de flores. En el mes de Ramadán, la comida y la bebida se prohiben entre la salida y la puesta de sol.

Como todos sabéis, la manera de llamar a los monarcas es por su nombre, el número (en numeración romana) que indica el orden de ese nombre en su dinastía, y finalmente un sobrenombre, una especie de "mote" por el que era conocido por sus súbditos y que solía ser un apelativo que describía con una palabra algún rasgo identificativo del soberano. Revisando los nombres y sobrenombres de algunos monarcas de la Europa medieval, me he encontrado con cosas de lo más curiosas, que he querido compartir con vosotros.
Fernando IV de León y Castilla (1285-1312), "El Emplazado": el sobrenombre viene de la leyenda que dice que el rey condenó injustamente a muerte a dos rivales por un asesinato que no cometieron, y en el momento de la ejecución, los caballeros "emplazaron" al rey al juicio de Dios en el plazo de un mes. Efectivamente el rey falleció al mes exacto ... ... ¿asesinado?.
Enrique II de Castilla (1369-79), "El Fraticida" o también conocido como "el de las mercedes": Como su primer sobrenombre indica, tuvo que deshacerse de su hermano, y por ello debía numerosísimos favores que tuvo que pagar con diferentes "mercedes" (tierras, títulos....)
Carlos II de Francia (843-877), "El Calvo". Bueno, éste no hay que explicarlo
Carlos III de Francia (881-887), "El Gordo". Para explicarlo, lo mejor es con su retrato Juan I de Portugal (1385-1433), "El de la buena memoria", se cree que porque redactó las leyes del reino en lengua vulgar.
Juan II de Portugal (1481-1495), "El Príncipe perfecto". Se le llamaba así porque seguía de forma tajante lo que más tarde Maquiavelo definiría como el perfecto príncipe en su obra. Sus súbditos directamente le llamaron "el tirano"
Enrique IV de Castilla (1454-74), "el Impotente": a pesar del apodo, se casó dos veces, aunque con su primera esposa nunca llegó a mantener relaciones, con la segunda tuvo una hija, de nombre Juana, aunque siempre se sospechó que no era realmente hija suya, sino de Beltran de la cueva, por eso se la llamaba Juana la Beltraneja, y fue la gran rival de Isabel de Castilla (después reina católica) para acceder al trono.
Otros que no necesitan explicación son:
García Sánchez II de Navarra, "El Temblón" (994-1000)
Alfonso Froilaz I de León, "el Jorobado" (925-26)
Bermudo II de León, "el Gotoso" (982-999)
Y como curiosidad, los padres del gran Carlomagno se llamaban Pipino “el Breve” (aunque a pesar de medir 1.37, eso no le impedía manejar una espada de 1.80)y Berta “la del Gran Pie” J
Página precedente 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9 Página siguiente
